Relación con trastornos estructurales y hormonales
Muchas veces, las pacientes confunden procesos inflamatorios con simples infecciones. En la práctica clínica, es común encontrar que un dolor pélvico persistente no solo proviene de una infección vaginal, sino que puede estar asociado a miomas uterinos o endometriosis. Asimismo, los problemas hormonales femeninos, como el síndrome de ovario poliquístico, pueden alterar el pH vaginal, facilitando la proliferación de patógenos. Por ello, una evaluación completa de problemas ováricos y problemas uterinos es esencial para descartar que la infección sea un síntoma secundario de otros problemas ginecológicos.
